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miércoles, 15 de julio de 2015

Alergia a los frutos secos


Las reacciones alérgicas a los frutos secos son aquellas reacciones debidas a un mecanismo inmunológico, en general hipersensibilidad inmediata mediada por anticuerpos IgE específicos frente a frutos secos.
Se conoce por frutos secos un grupo de semillas provenientes de plantas de grupos botánicos diferentes que se consumen de forma desecada. Se trata de un grupo heterogéneo de alimentos que no tienen relación botánica entre sí, lo que no implica que no exista reactividad cruzada entre ellos.
En la tabla siguiente se relacionan los frutos secos más consumidos en España:


Familia                        Especie
ANACARDIACEAE  Anacardo, Pistacho
COMPOSITAE            Semillas de Girasol
CORILACEAE             Avellana
CUCURBITACEAE  Semillas de calabaza
FAGACEAE                Castaña, Bellota
JUGLANDACEAE         Nuez, Nuez de pecán
LECITHIDACEAE        Nuez de Brasil
LEGUMINOSEAE        Cacahuete
LINACEAE                  Semillas de Lino
PEDALIACEAE           Sésamo
PINACEAE                 Piñón
ROSACEAE                Almendra

Tabla: Relación de los Frutos Secos más consumidos en nuestro país.

El cacahuete es de la familia de las leguminosas, pero es considerado en muchas ocasiones como fruto seco por su contenido en aceite.

Manifestaciones clínicas en alergia a los frutos secos.


MANIFESTACIONES CLÍNICAS
Una de las características de los frutos secos es su elevada alergenicidad y su estabilidad frente al calor y los procesos digestivos, lo que implica que con frecuencia las reacciones sean intensas e inmediatas. Estas reacciones graves se pueden producir en niños ante el primer contacto conocido con el fruto seco. Es probable que la exposición a pequeñas cantidades inadvertidas o la sensibilización por otras vías expliquen estas intensas reacciones.
Aunque los cacahuetes no son verdaderos frutos secos sino leguminosas (pertenecen a la misma familia de los guisantes y las lentejas), la reacción de las personas alérgicas a los cacahuetes es muy similar a la reacción de las personas que son alérgicas a los frutos secos como, por ejemplo, nueces de nogal, anacardos y pecanas
Las reacciones alérgicas a frutos secos pueden provocar síntomas de diferente intensidad, como prurito oral o general, estornudos, lagrimeo o enrojecimiento cutáneo, hasta síntomas más intensos de urticaria, angioedema e incluso shock anafiláctico.
Los síntomas varían dependiendo de la sensibilización previa, la edad, las exposiciones anteriores, del alérgeno en cuestión y de la existencia de otras alergias.
Las primeras señales de una reacción podrían ser el goteo nasal, una erupción en todo el cuerpo u hormigueo en la lengua, pudiendo empeorar rápidamente causando, entre otros problemas, dificultad para respirar, inflamación de la garganta u otras partes del cuerpo, rápido descenso de la presión arterial, mareos o pérdida del conocimiento. Entre otros posibles síntomas se incluyen urticaria, vómitos, calambres abdominales y diarrea. Los síntomas pueden aparecer en breves segundos o hasta 2 horas después de ingerir o exponerse al alérgeno.
El síndrome de alergia oral (prurito y eritema perioral) es especialmente frecuente en los pacientes con alergia a frutos secos relacionadas con polinosis. En general este síndrome tiene carácter leve.
En el extremo contrario están las reacciones graves como el shock anafiláctico. La alergia al cacahuete y la presencia de múltiples alergias suponen un mayor riesgo de sufrir este tipo de reacciones.
La exposición a frutos secos por vía inhalatoria, aunque no es frecuente, puede desencadenar reacciones.

PREVALENCIA
La alergia a los frutos secos es una de las alergias alimentarias más frecuentes, aunque su prevalencia varía en función de la edad y la zona geográfica. Esto puede ser debido, entre otros, a factores genéticos o factores ambientales (más exposición a estos alimentos en épocas infantiles).
Las encuestas alimentarias realizadas a la población general, muestran que la prevalencia de alergia a los frutos secos se sitúa cerca del 1% de la población. Cabe decir también, que mientras en países como en EEUU y en Francia el cacahuete es uno de los alimentos más implicado habitualmente , en otros países como en España parece ser una causa menos frecuente.
En Europa la avellana  es el fruto seco que más problemas alérgicos ocasionan y en España, hay estudios que señalan la almendra y la nuez como los más frecuentes.
La sensibilización a frutas fresca, sobre todo de la familia de las rosáceas (melocotón, albaricoque...) aparece asociada a la alergia a frutos secos en muchas ocasiones, coincidiendo con la sensibilización al polen.

ALÉRGENOS
La identificación de los distintos alérgenos  permite explicar las reactividades cruzadas entre los distintos frutos secos y entre éstos y otros alimentos de origen vegetal, pólenes y látex.
En la avellana el alérgeno principal, denominado Cor a 1, es una proteína de 17 kDa homóloga al alérgeno principal del abedul, lo que explicaría la reactividad cruzada entre ambos.
También se ha determinado la presencia de Proteínas de Transferencia de Lípidos (PTL), consideradas en la actualidad como un panalérgeno y que puede explicar la presencia de alergia a múltiples alimentos de origen vegetal.
En la almendra, se ha caracterizado la amandina o proteína de almacenamiento principal.
En la castaña se ha demostrado la presencia de PTL que determina la reactividad cruzada con algunos pólenes.
También se ha identificado un alérgeno de la familia de las quitinasas, homólogo a otros alérgenos del aguacate y la banana, e implicado en la reactividad cruzada entre éstos y látex.
En el pistacho, de la familia de las anacardiáceas, se han descrito PTL que justificarían reactividad cruzada con otros alimentos de origen vegetal.
El anacardo, de la misma familia (anacardiáceas)  presenta frecuentemente reactividad cruzada con el pistacho.
En la nuez, los estudios se han centrado en uno de los alérgenos principales, el Jug r 1, que pertenece a la familia de las albúminas.

REACTIVIDAD CRUZADA
Los pacientes alérgicos a frutos secos presentan frecuentemente sensibilización a otras sustancias de origen vegetal. Este hecho puede deberse a la existencia de determinantes antigénicos comunes o a una hipersensibilidad coincidente a antígenos no relacionados.
Alergia a otros frutos secos:
Con frecuencia quien presenta alergia a un fruto seco suele presentar reacciones con otros. Se han descrito asociaciones entre varios frutos secos sin que pueda hablarse de grupos de frutos secos que se asocien con más frecuencia. Así, algunos estudios sugieren  reactividad cruzada entre la nuez, la avellana y la almendra.
Entre la avellana y las semillas de sésamo se han descrito varias proteínas con reactividad cruzada.
Entre el anacardo y el pistacho, ambos de la misma familia botánica, también existiría reactividad cruzada.
Alergia a pólenes:
Frecuente es la asociación de los frutos al polen de abedul, artemisia y gramíneas. Como la relación existente entre la avellana y el polen de abedul.
A otras sustancias de origen vegetal:
Existe una larga lista de asociaciones entre frutos secos y otros alimentos de origen vegetal.
También con látex. Es frecuente la asociación entre castañas, plátanos, aguacates y látex, ya que todos ellos poseen alérgenos identificados como quitinasas de clase 1.

Tratamientos y consejos en alergia a los frutos secos


El único tratamiento de la alergia a los frutos secos es la dieta de exclusión y en caso de niños atópicos es la prevención retrasando su introducción en la dieta.
En el caso de los frutos secos, al pertenecer a familias botánicas diferentes, puede ser que se toleren algunos y otros no. En este caso, se recomienda comprar aquellos que se toleren con cáscara, ya que los frutos secos pelados pueden estar contaminados con otros en la línea de procesamiento.
También es muy recomendable que el alérgico porte, en un brazalete, pulsera o chapa identificativa, con letra clara y bien visible, su calidad de alérgico y a qué alimento en concreto lo es.
Se debe consultar al médico especialista la conveniencia de llevar adrenalina autoinyectable (ALTELLUS o JEXT), y que paciente, familiares y cuidadores tengan el entrenamiento necesario para su administración.
Los alérgicos que hayan tenido que aplicarse una inyección de adrenalina deben acudir inmediatamente a un centro médico o a la sala de emergencia de un hospital donde puedan proporcionarles tratamiento adicional en caso necesario.
En general, hasta un tercio de los casos de reacciones anafilácticas puede presentar una segunda ola de síntomas que ocurren varias horas después del ataque inicial; por lo tanto, podría ser necesaria la permanencia del alérgico bajo observación en una clínica o un hospital durante 4 a 8 horas después de la reacción.
Se debe advertir siempre al médico y al farmacéutico la condición de alérgico y, aún así, ante cualquier medicamento, se debe leer cuidadosamente el prospecto en el apartado de composición.
Con el fin de evitar los alimentos que contengan frutos secos, es importante leer las etiquetas de los alimentos.
Asegúrese de evitar los alimentos que contengan cualquiera de los siguientes ingredientes:
  • Arachis, cacahuetes o maní
  • Almendras
  • Nueces del Brasil
  • Anacardos
  • Avellanas
  • Pipas de girasol
  • Pistachos
  • Fruto seco del pino (piñón)
  • Castañas
  • Nueces
  • Nuez pacana
  • Nuez dura americana
  • Nuez macadamia
  • Mazapán/pasta de almendra
  • Turrónes y bombones
  • Frutos secos artificiales Nu-Nuts (son cacahuetes a los que se les ha quitado el sabor y se les añade el sabor de un fruto seco como la pacana o la nuez).
  • Pasta y cremas que contengan frutos secos (ej. pasta de almendra, NOCILLA)
  • Mantequilla de frutos secos (ej. mantequilla de anacardo, de almendra, de cacahuete o maníes)
  • Aceite de frutos secos (ej. aceite de girasol)
  • Denominaciones como "emulsified" (emulsionado) o "satay" (salsa de  cacahuete lo cual podría indicar que el  alimento fue espesado con cacahuetes o maníes)
  • Utilice extractos a los que se les ha añadido sabor artificial o imitación
  • Productos de repostería y panadería (bizcochos, panes de semillas, etc.) que contengan frutos secos
  • Proteína vegetal  hidrolizada (incluida en algunos cereales)
  • Los alimentos étnicos, productos horneados preparados comercialmente, y los dulces pueden estar contaminados con frutos secos puesto que los frutos secos se utilizan frecuentemente en estos tipos de alimentos
  • Los frutos secos se añaden a una variedad cada vez mayor de alimentos tales como las salsas de barbacoa, salsa pesto, salsa inglesas, los cereales, las galletas saladas y los helados.
Incluso  hay productos que no son alimenticios, pero contienen ingredientes que podrían causar reacciones adversas en alérgicos a los frutos secos o a los  maníes, como los cosméticos y productos de higiene personal.
Tenga cuidado al  comer en restaurantes asiáticos (donde se suele utilizar salsa "satay" hecha a base de cacahuete), o restaurantes tipo buffet, puesto que las cucharas de  servicio se ponen y sacan de varias bandejas que pueden contener frutos secos  o semillas que causen una contaminación cruzada entre los alimentos.

Imágenes:

Intolerancia a la fructosa y sorbitol


Introducción. Conceptos básicos.


   La fructosa es un monosacárido, también conocido como levulosa o azúcar de las frutas y la miel. Durante la década de los 70 comenzó a comercializarse como edulcorante para diabéticos ya que tiene una alta capacidad endulzante y menos calorías que la glucosa y sacarosa. Sin embargo estudios en los años 80 mostraban que las personas que seguían dietas ricas en este monosacárido desarrollaban con más frecuencia un síndrome metabólico: obesidad, diabetes tipo II, hiperuricemia con gota y aumento de colesterol y triglicéridos en sangre. Esto se debe a que la fructosa necesita ser metabolizada en el hígado, donde se acumula finalmente en forma de glucógeno. Además la fructosa, a diferencia de otros azúcares, sacia mal el apetito.
   El sorbitol o glucitol es un alcohol azúcar que se encuentra de forma natural en las algas rojas y en las hojas y frutos de las plantas de la familia rosaceae como son las peras, manzanas, ciruelas, membrillos, ciruelas, melocotones y otros duraznos (como los albaricoques). Se usa como edulcorante, espesante y humectante, destacando su alta capacidad de endulzar aportando pocas calorías. Por lo tanto es fácil encontrarlo en productos dietéticos, zumos comerciales, medicamentos, chicles y gominolas, bollería industrial, galletas, pasta de dientes, surimi, etc.
La malabsorción de fructosa se produce por el déficit del transportador intestinal específico para la fructosa GLUT5, una proteína codificada genéticamente presente en el borde en cepillo de las células intestinales (enterocitos) y cuya misión es introducir la fructosa desde la luz del intestino delgado al interior de éstas. Este transporte es facilitado y por tanto ocurre sin consumo de energía y es dependiente de la concentración de fructosa en la luz intestinal (osmosis).  Pero el mecanismo de absorción de la fructosa es aún más complejo ya que interviene otro transportador no específico y compartido con la glucosa y galactosa, el GLUT2 presente en la zona basal del enterocito, cuya misión es pasar la fructosa, glucosa y galactosa de la célula a la sangre. Este transporte también es pasivo, es decir sin consumo de energía y depende de la concentración de glucosa en la célula intestinal y la sangre, así como de los niveles de insulina liberada. Por tanto unos altos niveles de glucosa en la luz intestinal y por tanto en el enterocito, estimula el GLUT2 y facilita de forma significativa también el transporte de la fructosa. Esto explicaría porque en presencia de glucosa se pueden absorber altas cantidades de fructosa sin dificultad, pero si no hay glucosa la absorción de fructosa disminuye considerablemente (hasta un 80-90%). Este mecanismo es el que explica que intolerantes a fructosa puedan tomar sin dificultad sacarosa o azúcar común, compuesta por glucosa y fructosa, ya que la mezcla de ambos en la luz intestinal y por tanto después en el enterocito facilita la actuación de los transportadores de la fructosa de una forma significativa. Sin embargo la mezcla con sorbitol dificulta aún más la absorción de fructosa, ya que ambos compiten por el mismo transportador GLUT5.
   La malabsorción de sorbitol, como la de la fructosa, se produce también por un déficit del transportador intestinal específico. No obstante, incluso en la personas sin este déficit, solo se puede absorber una cantidad limitada de este azúcar, aproximadamente unos 20-25 gramos, por lo que en personas sanas superar este margen puede producir también síntomas.
   La intolerancia a fructosa son los síntomas asociados a esta malabsorción, ya que la fructosa no absorbida pasa al colon, donde las bacterias intestinales la someten a un proceso de fermentación con la liberación de gases como el hidrógeno, dióxido de carbono y metano, así como ácidos grasos de cadena corta y agua.
   La intolerancia la sorbitol son los síntomas asociados a la malabsorción de este, siendo estos muy similares a los de la fructosa.


Frecuencia de esta intolerancia.


No se conoce la frecuencia real de estos tipos de intolerancia, pero se calcula que en mayor o menor medida puede afectar entre un 40 a 60% de la población, sin que se identifiquen claros factores geográficos o raciales como ocurre en la intolerancia a lactosa.


Tipos de intolerancia.

Existen dos tipos fundamentales de intolerancia: primaria y secundaria.
 La intolerancia primaria se produce por un déficit de la enzima transportadora y se cree que va mediada genéticamente, desarrollándose a lo largo de la vida.
  La intolerancia secundaria no está codificada genéticamente y se debe a la presencia de una enfermedad intestinal que daña el borde en cepillo de la mucosa intestinal de forma transitoria aunque también puede ser permanente. Así es común en las gastroenteritis, sobrecrecimiento bacteriano, enfermedad inflamatoria intestinal, enteritis por radiación y celiaquía.

El sorbitol es un polialcohol cuya La molécula se obtiene por la reducción de la glucosa. 

El transportador GLUT-5 presente en el borde en cepillo de las células intestinales y el transportador GLUT-2 presenten en la zona basal del enterocito, son necesarios para la absorción de fructosa. 

La fructosa en el hígado sufre un proceso de metabolización regulado por dos enzimas. Su déficit produce la fructosemia (déficit de Aldolasa-B) y la fructosuria (déficit de Fructoquinasa).