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martes, 25 de octubre de 2016

ElPozo presenta nueva gama sin lactosa

ElPozo Alimentación ha ampliado su gama de productos sin lactosa con el lanzamiento de tres nuevas referencias, cuyo objetivo es responder a las demandas de los consumidores y potenciar su posición como una de las principales empresas en el mercado de elaborados cárnicos.

ElPozo presenta nueva gama sin lactosa

En concreto, la compañía ha eliminado este componente alérgeno en el jamón cocido, el chopped pork y la galantina con verduras ElPozo, que estrenan además nueva imagen y formatos.

El jamón cocido, uno de los productos estrella de la compañía, se presenta ahora en dos nuevos formatos, uno al corte, de cinco kilos, y otro loncheado, en un envase maxi de 280 gramos. Es un producto, además de sin lactosa, sin gluten, sin fosfatos y bajo en grasa, lo que lo convierte en un jamón exquisito en sabor y textura e ideal para cualquier ocasión.

En el caso del chopped pork y la galantina con verduras, la compañía ha mejorado la receta, que ahora cuenta con nuevas propiedades (sin lactosa y sin gluten) y un alto grado de aceptación entre los consumidores. La galantina con verduras ha cambiado además su denominación (antes chopped con verduras) y se presenta en un nuevo formato al corte de 3,5 kilos.

ElPozo Alimentación elabora todas sus soluciones de alimentación sin gluten, para que puedan ser consumidas por las personas celíacas, más de 500.000 en España.

Estos lanzamientos se suman a otros que la empresa ha impulsado este año, fruto de su política de innovación y mejora constante, y entre los que destacan Al Grill (las primeras lonchas finas del mercado que potencian su sabor a lcalentarlas), los nuevos ExtraTiernos del Chef, la sobrasada con miel o las cremas de untar y dipear.

lunes, 25 de abril de 2016

Sin gluten, sin lactosa, ecológicos... ¿de verdad son más saludables?

La moda de los alimentos «sin» ha pasado de los supermercados a los restaurantes. Es una alternativa más cara, ¿pero es también más saludable? ¿Es una alternativa para todo el mundo?

Sin gluten: ni engorda menos ni es más sano, salvo cuando se es celiaco



Como explica la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), la enfermedad celíaca «es una intolerancia permanente al gluten del trigo, cebada, centeno y probablemente avena que se presenta en individuos genéticamente predispuestos, caracterizada por una reacción inflamatoria, de base inmune, en la mucosa del intestino delgado que dificulta la absorción de macro y micronutrientes».

Uno de los grandes problemas de esta enfermedad, pese a ser una «vieja conocida» es que tiene difícil diagnóstico, por lo menos en adultos. «La intolerancia al gluten se reconoce bien en los niños porque da muchos síntomas (vómitos, diarreas, náuseas, astenia, irritabilidad, pelo frágil...), pero cada vez se descubren más casos en los adultos con pocos síntomas, por lo que puede enmascararse con otros problemas haciéndose difícil de diagnosticar. Hay que investigarlo bien, haciendo análisis de sangre y también una endoscopia digestiva para tomar biopsias porque puede puede llegar a haber complicaciones de tipo tumoral», advierte Martínez Olmos, investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn).

Por algún motivo, probablemente comercial, se ha extendido la idea de que los alimentos sin gluten son más sanos que los que lo tienen. «Hay mucho markerting, de hecho, el tenista Djokovic publicó un libro en el que contaba que se quitó el gluten y desde entonces, jugaba mejor al tenis. Fue alucinante lo que generó en la población. Mucha gente dejó de tomarlo por lo que comentaba», cuenta Susana Monereo, jefe del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Incluso Rafa Nadal se pronunció al respecto: «Ahora parece que el régimen libre de gluten es grandioso. Dentro de tres o cuatro años encontraremos otra cosa que será grandiosa también y lo libre de gluten ya no funcionará. Yo no la hago y estoy feliz».

«El gluten está presente en muchos alimentos y la gente no lo sabe, como el caso de los embutidos o también en el aceite si se empana. Personas sanas comen, por ejemplo, salchichas “glutenfree”, palabra que se ha convertido en un «hashtag». Creen que son saludables y resulta que tienen grasa saturada», señala Monereo.

«Hay que mirar bien las etiquetas porque para dar determinada textura a los productos de bollería, por ejemplo, se añade determinada grasa aunque el producto se haya hecho con harina sin gluten», advierte en la misma línea Martínez Olmos.

Al final, se trata de un reclamo publicitario y los alimentos sin gluten solo deben ser consumidos por personas celíacas, asegura Monereo. «Al resto no le hará ni bien ni mal ya que son productos que no son garantía ni de saludable ni de bajo en calorías ni de nada que se le parezca. Comer gluten no es malo pero tampoco es imprescindible, se puede reemplazar por otras proteínas de origen vegetal como el arroz…El problema es que si comes sin gluten, además, pagarás el doble y no obtendrás beneficios».

Sin lactosa: si se deja de consumir el intestino se vuelve vago


La leche sin lactosa es otro de los alimentos de moda. ¿Hay alguna razón que lo justifique? No.

La lactosa es el azúcar de la leche y de todos los derivados lácteos. Para digerirla, el intestino tiene una enzima, la lactasa, que «rompe la lactosa en pedacitos» para que el intestino pueda absorberla. «Desde el punto de vista genético, esta enzima está presente en el intestino de los niños, pero conforme nos vamos haciendo adultos, empieza a dejar de funcionar puesto que en la alimentación en los más pequeños está más presente la leche que en el caso de los adultos», explica Susana Monereo, jefe de servicio de Endocrinología del Hospital Gregorio Marañón y secretaria de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo). Pero no todo es genética, también hay un factor geográfico: «La intolerancia a la lactosa es frecuente en algunas poblaciones, en el caso de la española no sería necesario que la gente tomara leche sin lactosa, salvo que hubiera un diagnóstico clínico que aconsejara hacerlo. La incidencia de intolerancia en España es de un 15%, mucho menor que en otras poblaciones del mundo», apunta Miguel Ángel Martínez Olmos, del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn).

«Cuanta más lactosa se toma, más se activa la enzima, por lo que si se deja de consumir, el intestino se vuelve “vago” para absorberla y sienta mal aunque no se sea intolerante», añade J.M. Mulet, profesor de Biotecnología de la Universidad Politécnica de Valencia. «A veces, después de una gastroenteritis o gastritis puede aparecer, y después se quita», añade Monereo. Pero el hecho de que haya mayor o menos predisposición genética o geográfica no hace a una persona intolerante a la lactosa, para la que, además, hay diferentes grados: «La intolerancia total provoca diarrea, dolor de estómago... pero hay otros casos en los que es temporal o incluso, solo provoca síntomas mínimos como flatulencias. El problema es cuando es contínuo y se termina produciendo un cuadro de inflamación intestinal con mala absorción de otros nutrientes», explica Monereo.

Para este caso, la solución es quitar la leche con lactosa y todos los derivados lácteos que la tienen: yogur, queso...aunque estos tienen menos. Monereo advierte de que si no se es intolerante (para lo cual habrá que consultar al médico) es necesario saber que «la leche sin lactosa no es más sana que la convencional. La “sin” tiene otro azúcar para que tenga algo de sabor pero no es para nada más sana. Si eres intolerante vale, pero si no lo eres, no tiene ningún sentido evitarla desde el punto de vista nutricional». Martínez Olmos coincide: «No tiene sentido y no es necesario tomar leche sin lactosa. A tu salud no le hará nada, a tu bolsillo puede que sí, ya que son productos más caros».

Si bien Monereo reconoce que prescindir de la leche quita el aporte de calcio y vitamina D, Gabriel Olveira, de la Sociedad de Endocrinología y Nutrición (SEEN) advierte de que tampoco hay que abusar de la leche con o sin lactosa: «Existe un consumo abusivo en niños (y no tan niños) que hace que sustituyan la fruta por postres lácteos, con lo que se incrementa el aporte de grasas saturadas de la dieta y se resta de otros nutrientes indispensables como vitaminas, minerales y fibra».

Ecológicos: no tienen pesticidas pero no son necesariamente más seguros.



Los productos ecológicos, biológicos, orgánicos son aquellos que no han sido tratados con pesticidas, que se cultivan respetando los ciclos de la Naturaleza y no son modificados genéticamente. Todos estos productos han tenido un gran impacto en el mercado. «No decimos que los convencionales no sean sanos, sino que los ecológicos tienen particularidades que los otros no tienen», defiende Juan Antonio Caballero, presidente de la Federación Española de Empresas con Productos Ecológicos (Fepeco). ¿Cuáles son esos beneficios? «En primer lugar, el residuo de pesticidas, que en España es cero. El reglamento europeo impone controles exhaustivos y en el caso de los productos convencionales, los químicos están en el límite de lo permitido». Opinión contraria tiene J.M. Mulet, profesor de Biotecnología de la Universidad Politécnica de Valencia. «Están sembrando un miedo infundado. La Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos (EFSA, por sus siglas en inglés), dice que no hay problema con el uso de pesticidas; de haberlos, aumentarían las patologías».

Para los productos ecológicos se usan pesticidas de origen natural, pero Mulet aquí también ve un problema: «Se usa estiércol, entre otros, en vez de fertilizantes nitrogenados, pero en ambos casos estás aportando nitrógeno, con el problema de que el estiércol puede estar contaminado por Escherichia coli. Hay moléculas sintéticas que son muy útiles y hay otras naturales que son muy contaminantes y viceversa». Caballero defiende que el estiércol como fertilizante natural pasa por un proceso de compostaje que evita la contaminación. «Lo mismo sucede con el uso del cobre, que no entra dentro de la planta sino que actúa como barrera física, como la rotenona o la nicotina, que controlan las plagas pero no dejan residuo en el fruto». Mulet insiste en que, la agricultura ecológica es insegura y además, más cara. El último informe de la EFSA notificó problemas con alimentos para bebés; retiraron cereales por estar contaminados de micotoxinas, ya que el control que hay en lo “bio” es menor que en el convencional».

Caballero dice todo lo contrario. «Una botella de aceite ecológica pasa dos o tres controles de certificadores que no pasan los productos convencionales». También se sostiene que los productos ecológicos son más nutritivos. «Tienen menos peso y volumen y aún así dan los mismos resultados en cuanto a nutrientes», señala Caballero. Hay estudios que avalan las teorías de los defensores de lo «bio». Un meta-análisis de 2014 de la Universidad Newcastle, en la que se trabajaron 343 publicaciones sobre el tema, concluía que los productos ecológicos tenían más antioxidantes y menos cadmio, así como menos pesticidas que los convencionales. Esta misma Universidad publicó este año otro estudio señalando que la carne y la leche orgánica contienen un 50% más de ácidos grasos omega 3. Por otro lado, un estudio de 2012 de la Universidad de Stanford no apreciaba diferencias entre unos y otros. Pero también están los informes en contra: la Universidad Santiago de Compostela concluía en 2013 que la leche orgánica era más pobre en iodo que la convencional. La Universidad de Gran Canaria, por su parte, halló productos contaminantes por encima del límite en quesos ecológicos.

Las opiniones de los médicos son diversas: «La producción ecológica mejora los aspectos organolépticos del producto y evita el uso de pesticidas, pero no sé hasta qué punto está bien regulado y lo que se vende como tal es realmente “bio”», apunta Miguel Ángel Martínez Olmos, de Ciberobn. Respecto a si lo ecológico es más saludable, «están libres de pesticidas y residuos de productos químicos sintéticos, lo que sería una ventaja. Pero no existen trabajos concluyentes que demuestren que nutricionalmente sean diferentes que los producidos por otro tipo de agricultura», señala Gabriel Olveira de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). «No puedo afirmar que tengan beneficio para la salud», coincide Martínez Olmos. «Hay derivados de los pesticidas que se convierten en disruptores endocrinos y pueden producir alteraciones hormonales. Por otro lado, no hay estudios que demuestren que los “bio” son mejores. España tiene una alta esperanza de vida y nuestros abuelos no han comido un pollo ecológico en la vida», señala Susana Monereo, jefe de servicio de Endocrinología del Hospital Gregorio Marañón y secretaria de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo).

martes, 29 de marzo de 2016

La intolerancia a la lactosa afecta a un tercio de los españoles


Algunos de los síntomas más frecuentes son gases, hinchazón abdominal o enrojecimiento perianal



Un tercio de la población sufre intolerancia a la lactosa.

La intolerancia a la lactosa es un trastorno provocado por un déficit de la lactosa que afecta a aproximadamente un tercio de los españoles, y en el 70 por ciento de los casos está provocada por causas genéticas, lo que hará que se mantenga de por vida.

Cuando se habla de una causa genética, la más frecuente suele ocurrir tras el período de lactancia, según ha reconocido el jefe de Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario HM de Madrid, Félix González Rodríguez, ya que en ese momento "comienza una pérdida progresiva de la producción de lactasa y, por tanto, una pérdida gradual de la capacidad de digerir la lactosa".

En estos casos, es habitual que al cumplir los 20 años muchos adultos muestren ya algún grado de intolerancia y, al tratarse de una causa congénita, "no existe curación porque el individuo no recupera el enzima y los síntomas sólo se alivian con la suspensión de los lácteos", ha añadido Natalia López-Palacios, experta en este trastorno del mismo hospital.

Menos frecuente es la intolerancia a la lactosa que se produce por causas secundarias relacionadas con una agresión de la mucosa intestinal. Estos casos pueden aparecer tras un episodio agudo de diarrea, tras el tratamiento con antibióticos o con quimioterapia o tras cirugía del intestino delgado, como se ha dicho anteriormente.

También puede darse en pacientes celíacos o con enfermedad inflamatoria intestinal. "En estos casos, la intolerancia suele ser temporal y reversible. Los síntomas mejoran cuando se trata la causa o la enfermedad que ha condicionado su aparición", subraya la especialista.

Aunque existen diferentes grados de intolerancia y no todas las personas que presentan este trastorno reaccionan igual, aun habiendo ingerido la misma cantidad de lactosa, los síntomas más frecuentes son dolor abdominal, gases, retortijones, enrojecimiento perianal, hinchazón abdominal, heces pastosas o diarrea, defecación explosiva o náuseas.

Los síntomas no cambian en niños y adultos

En recién nacidos y bebés los síntomas son los mismos que en el adulto. Sin embargo, subraya González Rodríguez, a estas edades "es importante distinguir si se trata de una intolerancia a la lactosa o de una alergia a la proteína de la leche de vaca".

Esta última suele afectar a niños que aún no han cumplido los 3 años y entre los síntomas se encuentran algunos típicos de la alergia como erupción cutánea con picor, sibilancias, moqueo o tos. Además, esta alergia alimentaria desaparece en la mayoría de los casos cuando el niño crece.

En cuanto al diagnóstico, el método más utilizado es el test de Hidrógeno Espirado, que consiste en ingerir una cantidad determinada de lactosa. Si hay un aumento de hidrógeno medido en el aliento significa que la lactosa no ha sido digerida y, por tanto, se confirma el diagnóstico.

Reducir la ingesta, pero no eliminarla

Tras confirmar la intolerancia, ambos expertos coinciden en que, más que una dieta restrictiva, lo recomendable es reducir la ingesta de lactosa, ya que la mayoría de los pacientes tolera hasta 12 gramos sin presentar síntomas.
Esto dependerá, en cualquier caso, del grado de intolerancia, y recuerdan que muchos alimentos precocinados e incluso medicamentos pueden incluir lactosa en su composición.

También se pueden usar suplementos orales con lactasa para mejorar la digestión y reducir los síntomas pero, según advierte González Rodríguez, estos pueden alterar el sabor de la comida, sobre todo el dulce, y es mejor utilizarlos esporádicamente.

martes, 26 de enero de 2016

Leches vegetales: ¿Qué tipo de leche vegetal es la mejor?












Las leches vegetales surgen como una alternativa a la leche, cuando no gusta el sabor de esta, se es alérgico a alguna de sus proteínas o no se tolera bien. Hay bebidas vegetales de todo tipo, pero las más vendidas son: almendra, arroz, avena y soja.

leches vegetales

En el supermercado se encuentran muchas opciones. Son bebidas obtenidas de poner a remojo cereales, legumbres o frutos secos y posteriormente exprimirlos para obtener “su zumo”. Estos productos se elaboran a base de: soja, arroz, avena, almendras... y por tanto las propiedades del producto resultante dependerá de la composición del alimento de partida. 

Así que el valor nutricional de la bebida dependerá del “producto exprimido” para obtenerlo, del porcentaje de agua, del azúcar añadido y de si está o no suplementado con vitaminas, minerales, lípidos, etc.

La gran duda: ¿Leches vegetales o leche de vaca?

leche de vaca

Las leches vegetales en comparación con la leche semidesnatada tienen un contenido calórico similar. La leche semidesnatada está en torno a 46 Kcal/100 ml y podemos encontrar una bebida vegetal de soja ligera de 29 Kcal/100ml y una bebida vegetal de arroz de 50 Kcal.

También en comparación con la leche semidesnatada: el contenido en grasas es similar pero varía el perfil lipídico. Las bebidas vegetales contienen grasas poliinsaturadas y la leche de vaca grasas saturadas.

¿Y qué dice la ciencia?

La evidencia científica actual pone en entredicho que la grasa de la leche sea “mala” o que tenga una relación directa con la hipercolesterolemia, por lo que no podríamos decir que una bebida es mejor que otra por el tipo de grasa.

En cuanto a los hidratos de carbono, la de arroz es la que más contiene. Hay que vigilar porque algunas bebidas vegetales pueden llevar bastantes azúcares añadidos. Si miramos los ingredientes (están ordenados según su cantidad en el producto, de mayor a menor) y vemos que el segundo componente de la lista es el azúcar, estaremos comprando agua con azúcar y un poquito de extracto líquido del alimentos de que se trate (arroz, soja, avena o almendra).

El contenido en calcio es similar cuando las bebidas vegetales están enriquecidas. En cuanto a la proteína la más parecida es la bebida de soja, pero la calidad es inferior. Y la vitamina D en las bebidas vegetales es mayor que en la leche porque está suplementada. Algunas están enriquecidas en vitamina B12, a tener en cuenta en vegetarianos.

Todas las bebidas se pueden calentar y se deben guardar en la nevera una vez abiertas.

Se recomiendan en caso de alergia o intolerancia a algún componente de la leche, como alternativa a esta si no gusta o para personas vegetarianas.

¿Cuándo tomar leches vegetales?

Estos sustitutos de la leche estarán recomendados en las siguientes situaciones:
Intolerancias a la lactosa, a la grasa de vaca, la galactosemia.
En alergias a la proteína de la leche (caseína, lactoalbúmina, lactoglobulina).
Dietas veganas
Dietas bajas en grasas y colesterol
Dietas (poco calóricas)
Celíacos (sólo soja, almendras y arroz)
Algunas de ellas en diabetes
Oncología
Personas mayores
Gastritis

Comparativa nutricional de las distintas leches vegetales con la leche de vaca

Hay que tener presente que la leche es un alimento muy completo desde el punto de vista de proteínas (rico en lisina, aminoácido deficitario de los cereales), grasa, carbohidratos, vitaminas y minerales.

No tomar leche significa:


Disminuir el aporte de Ca
Disminuir la calidad proteica.

A la hora de recurrir a esta variedad de productos tenemos que ver qué limitaciones tienen.

Desde un punto de vista dietético cabe destacar:


Gran aporte de agua
Poco calóricas (excepto la leche de almendras)
Contenido en proteínas
En el caso de contener grasa, en esta predomina la insaturada.
No contienen colesterol
No contienen lactosa
Gran contenido en Mg
Contenido en fibra (la leche animal no contiene fibra)
Según la composición pueden contener gran cantidad de azúcar, glucosa o fructosa.


La leche de vaca es más alta en grasa. La grasa láctea está asociada con múltiples beneficios para la salud, ausentes en la leche desnatada, y por supuesto en las bebidas vegetales.

La bebida de arroz es la más alta en carbohidrato y la más baja en proteína.

La bebida de almendra también es muy baja en proteína.

La leche de vaca es la más alta en proteína, seguida de cerca de la bebida de soja.

Las leches vegetales tienen menos calorías que la leche y también son peores nutricionalmente. No todas las calorías son iguales, ni las proteínas, ni los carbohidratos, ni las grasas. Y lo mismo ocurre al analizar los micronutrientes.

Las bebidas vegetales son un alimento nutricionalmente pobre y no puede sustituir a la leche, por eso los fabricantes las elaboran añadiéndoles los nutrientes que les faltan (calcio, proteínas, vitaminas, minerales…), pero no es lo mismo un producto procesado que uno natural. 

Las bebidas vegetales son un alimento nutricionalmente pobre y no puede sustituir a la leche

Por ejemplo, la leche tiene vitamina D3 (animal), la misma que sintetiza el cuerpo con el sol, mientras que las leches vegetales se enriquecen con vitamina D2 (vegetal), menos efectiva. Lo mismo podemos decir del calcio. El presente de manera natural en la leche se absorbe más fácilmente que el añadido a bebidas vegetales. Así podríamos seguir con todos los nutrientes añadidos en su procesado.

Bebida de soja


Proteína de alta calidad, no hay que complementarla y de fácil digestión.
Baja en carbohidratos
Tiene menos grasa y poca grasa saturada
Poco Calcio (a no ser que esté enriquecida)
No Colesterol
No Lactosa
No Gluten
Rica en Magnesio
Pocas calorías
Buena en alteraciones gastrintestinales, postoperatorios, oncología, celíacos...


Es la única comparable en proteína a la leche, pero la proteína de suero (leche) es mejor que la de soja. Su contenido en isoflavonas (actúan como fitoestrógenos, sustancias vegetales que pueden activar receptores de estrógeno en el cuerpo humano) podría tener efectos adversos en la tiroides, en niños pequeños o en mujeres con cáncer de mama dependiente de hormonas. La evidencia en relación a la soja no es clara. Algunos estudios muestran efectos nocivos, pero otros ofrecen buenos resultados. Por tanto, no podemos concluir que cantidades moderadas (1-2 vasos diarios) de soja puedan ser dañinas para adultos.

Bebida de avena


Pobre en proteína y de bajo valor biológico (lisina aminoácido limitante).
Rica en carbohidratos
Poca grasa y poco saturada.
Poco calcio (hay que suplementar con carbonato calcio)
No Colesterol
No lactosa
Puede tener gluten
Poca fibra

Bebida de arroz


Pobre en proteína y de bajo valor biológico (lisina aminoácido limitante)
Rica en carbohidratos
Poca grasa y poco saturada
Poco calcio (hay que suplementar con carbonato calcio)
No Colesterol
No lactosa
No gluten
Poca fibra
Puede contener arsénico

Bebida de almendras


Rica en potasio
Rica en magnesio
Contiene buena cantidad de calcio
Suele contener gran cantidad de azúcar
Pobre en proteína (metionina aminoácido limitante)

Conclusión


La leche y las bebidas vegetales no son realmente comparables desde un punto de vista nutricional. Por ser vegetales no son más nutritivas ni más saludables. 
Si no tienes problemas con la leche, toma leche entera en cantidad razonable (1 o 2 vasos diarios). Si tienes algún problema con la leche (alergia o intolerancia) o no te gusta su sabor o textura, no la tomes, busca otros alimentos que te aporten aquellos nutrientes que esta te ofrece, especialmente el calcio, pero no es necesario que recurras a las leches vegetales. Pero si te gustan y te apetece tomarlas, tómalas, también en cantidades razonables y busca las que contengan un mayor valor nutricional (calcio y vitaminas) y menos azúcar.

lunes, 3 de agosto de 2015

Recomendaciones intolerancia a la lactosa



Nutrición y Salud. Nutrición y patologías. Recomendaciones intolerancia a la lactosa
La lactosa es un azúcar natural que está presente en la leche de los mamíferos (vaca, cabra, oveja, humana) y también puede encontrarse en muchos alimentos preparados. La lactosa es conocida como el azúcar de la leche y para digerirla, el cuerpo necesita de unas enzimas llamadas lactasas. Estas enzimas se producen en la mucosa del intestino delgado y son las encargadas de transformar la lactosa (disacárido) en dos monosacáridos (glucosa y galactosa) para usar como energía.
Si los niveles de lactasa son bajos aparecen dificultades para digerir la lactosa y se produce la intolerancia a la lactosa. Por consiguiente, se  habla de intolerancia cuando no hay suficiente lactasa (enzima) en el intestino delgado para romper toda la lactosa (azúcar) consumida.    
La intolerancia a la lactosa se puede presentar en el momento del nacimiento, desarrollarse en la infancia cuando se introduce la leche de vaca en la dieta o más tarde en la etapa adulta. La mayoría de la población mundial adulta tiene déficit de lactasa excepto la población del norte y centro de Europa. Parece que existe una clara relación causa - efecto entre el hábito de tomar leche y los pueblos tradicionalmente ganaderos (suecos, holandeses, ingleses...), que se han alimentado generación tras generación con leche de los animales; ya que presentan menos casos de intolerancia a la lactosa. Por el contrario aquellos países no acostumbrados al consumo de leche de animales presentan mayor intolerancia a la lactosa (asiáticos, americanos, esquimales...).
Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingestión de productos que contienen lactosa y suelen ser gastrointestinales (gases, flatulencias, diarrea, vómitos, distensión abdominal...).
El tratamiento dietético a la intolerancia a la lactosa consiste en suprimir la lactosa de la alimentación diaria. Por lo tanto, se debe ingerir alimentos alternativos a la leche y derivados para evitar la deficiencia de calcio, por ser la leche la principal fuente de calcio de la dieta.
Consejos útiles cuando aparece la intolerancia
La principal medida es limitar la ingesta de leche de cualquier mamífero (cabra, oveja, vaca) y sus derivados (queso, yogur, mantequilla, nata ...):
  • los quesos y yogures tiene menos cantidad de lactosa que la leche, ya que el proceso de fermentación disminuye su contenido. El yogur contiene un 30% menos de lactosa y el queso curado tiene muy poca cantidad de lactosa o casi nula.
  • Los quesos curados y yogures siempre se deben introducir poco a poco y según tolerancia individual.
  • La lactosa se tolera mejor si se consume durante las comidas principales que si se toma de forma aislada
  • Se debe determinar a partir de qué cantidad de leche o derivados se desencadenan los síntomas. Una cantidad que no se tolera, si se toma repartida en 2 o más tomas durante el día, puede tolerarse.
  • Es aconsejable leer atentamente las etiquetas de los alimentos. En la etiqueta se encuentra una lista de ingredientes donde el orden de la lista indica la cantidad del ingrediente; es decir, los ingredientes que se encuentran en más grandes cantidades están escritos primeros en la lista, mientras que los que están en pequeñas cantidades se encuentran al final de la lista.
  • Los medicamentos también pueden contener lactosa. Consúltelo con su médico.
     
Para evitar la deficiencia de calcio se debe ingerir alimentos alternativos a la leche y sus derivados que sean buenas fuentes de calcio. Destacan:
  • Leche baja en lactosa. Se puede utilizar para empanados, postres, bechamel, salsas, etc.
  • Leche de soja
  • Quesos fermentados y curados
  • Frutos secos
  • Legumbres
  • Pescados que se consuman enteros con espina (sardina, boqueron). También son fuentes ricas en calcio los berberechos y mejillones.
A continuación se detalla un listado donde se especifica que alimentos se debe limitar su consumo por contener lactosa y que alimentos se recomienda consumir de forma variada y equilibrada porque no contienen lactosa.
Alimentos a evitar o reducir su consumo según grado de intolerancia:
  • Leche (entera, semidesnatada, desnatada)  en polvo, líquida o condensada
  • Postres lácteos (flan, mousses, ......)
  • Quesos (fresco, para untar, en lonchas, porciones, tierno,..) Excepto el curado ya que apenas contiene lactosa.
  • Nata, crema pastelera,..
  • Mantequilla y alimentos que la contengan
  • Cualquier alimentos que contenga leche o algún derivado lácteo durante su preparación (nata, mantequilla, queso...): pan de molde, puré en copos, pastelería industrial, helados, cremas, batidos de fruta, chocolate con leche, etc.
     
Alimentos permitidos por no contener lactosa:
  • Todas las frutas, zumos naturales  y verduras (frescas y congeladas).
  • Legumbres
  • Cereales (pasta, arroz, maíz, pan fresco,...) y tubérculos
  • Carnes, pescado y huevos
  • Azúcar de mesa
  • Aceites vegetales (aceite de girasol, maíz, oliva,...)
  • Agua e infusiones.
     

lunes, 13 de julio de 2015

Intolerancia a la lactosa

En las personas con intolerancia a la lactosa, su intestino delgado no puede digerirla, pasando al intestino grueso, donde su fermentación puede causar gases, hinchazón, diarrea o naúseas.



La lactosa es el azúcar de la leche, un disacárido formado por una molécula de glucosa y otra de galactosa. Cuando la lactosa llega al intestino delgado, la enzima lactasa actúa sobre la lactosa que se encuentra en los alimentos ingeridos, dividiéndola en las dos moléculas que la componen, con el fin de que puedan ser absorbidas, digeridas y transportadas a través del torrente sanguíneo.
Cuando la persona tiene un déficit de lactasa (la enzima lactasa presenta una baja concentración o no se produce), la lactosa de la dieta no puede ser digerida en el intestino delgado, pasando directamente al intestino grueso, donde es fermentada por la flora bacteriana, provocando náuseas, diarrea, calambres, gases e hinchazón del vientre. Esta situación se conoce como intolerancia a la lactosa, alactasia hereditaria, alactasia congénita o hipolactasia.
La intolerancia a la lactosa es muy común y afecta al 75% de la población en todo el mundo. Hay ciertos grupos étnicos más propensos a padecer esta afección, como las razas asiáticas, en las que cerca del 90% de la población presenta este trastorno intestinal. También es frecuente en grupos africanos, hispánicos y procedentes del sur de la India. En España, el trastorno afecta aproximadamente al 19-28% de la población.

Causas de la intolerancia a la lactosa


La intolerancia a la lactosa puede ser hereditaria (primaria) o adquirida (secundaria). En la intolerancia de origen primario se produce una deficiencia de lactasa que se hereda de forma recesiva (es necesaria la presencia de dos copias de un gen anormal para padecer el trastorno). En los seres humanos, la ingesta de leche es vital durante la infancia, y por ello en esta etapa de la vida la lactasa suele tener niveles altos, que disminuyen progresivamente con la edad. Por este motivo, la intolerancia primaria a la lactosa se manifiesta frecuentemente a partir de la adolescencia, aunque puede comenzar antes de los siete años.
La deficiencia de lactasa congénita (presente en el momento del nacimiento) es frecuente en niños prematuros, ya que los nacidos a término no suelen manifestar signos de intolerancia a la lactosa hasta alrededor de los tres años de edad; los síntomas se manifiestan al iniciar la ingesta de leche y consisten en diarrea acuosa, dolor abdominal e irritabilidad, y se resuelven al eliminar la lactosa de la dieta.
Factor genético adquirido
En cuanto a la intolerancia a la lactosa adquirida o secundaria, tiene su origen en un daño de la mucosa intestinal o una reducción de la superficie de absorción, causada por diferentes patologías intestinales como gastroenteritis, síndromes de malabsorción, enfermedad de Chronenfermedad celíaca, desnutrición, intestino corto, etcétera.
También puede darse una intolerancia a la lactosa transitoria, o deficiencia funcional, a consecuencia de alguna enfermedad intestinal o un tratamiento con antibióticos que haya afectado al aparato digestivo, y en pacientes que hayan sufrido un vaciamiento gástrico rápido, generalmente después de una cirugía. En estos pacientes la actividad de la enzima permanece, sin embargo no existe una digestión completa de la lactosa por la disminución del tiempo de contacto con la mucosa intestinal.

¿Qué alimentos no debes consumir cuando tienes intolerancia a la lactosa?

Si eres intolerante a la lactosa, significa que eres incapaz de digerir este que está presente naturalmente en la . Como resultado, experimentarás molestos síntomas digestivos, como calambres y gases, cuando bebas leche o consumas la mayoría de los productos . Si bien tienes opciones disponibles, como los lácteos libres de lactosa, hay numerosos  que no debes consumir si eres intolerante a la lactosa.

¿Qué alimentos no debes consumir cuando tienes intolerancia a la lactosa?


Leche convencional

Si eres intolerante a la lactosa, el principal alimento básico que debes evitar es la leche. La leche, ya sea de vaca, de cabra o cualquier otro mamífero, contiene lactosa. Para absorber los nutrientes de este azúcar, primero debes digerirlo, explican los doctores Reginal Garrett y Charles Grisham en su libro "Bioquímica". Esto requiere la presencia de lactasa, una enzima intestinal. Los individuos intolerantes a la lactosa no producen lactasa, lo que significa que la lactosa de la dieta llega intacta al intestino grueso donde es digerida por bacterias, lo que produce los molestos síntomas gastrointestinales.

Algunas leches alternativas

Hay varias razones por las que algunas personas buscan sustitutos de la leche de vaca, como la leche de soja y de almendras. Estas razones pueden ser que la persona sea intolerante a la lactosa, alérgico a la leche o vegetariano. Debido a que no todos los que consumen estas leches alternativas son intolerantes a la lactosa, algunos fabricantes utilizan lactosa como agente endulzante para la leche de soja y otras leches. Lee los ingredientes cuidadosamente antes de usar cualquier sustituto de la leche.

Queso

Algunas personas con sensibilidad a varios componentes de la leche, pueden consumir queso debido a que en el proceso de elaboración se filtran algunas proteínas de la leche, dejando otras atrás. Desafortunadamente para los individuos intolerantes a la lactosa, la mayoría de los quesos contienen suficiente lactosa como para producirles problemas digestivos. Si eres sólo levemente intolerante a la lactosa, puedes probar diferentes quesos para ver si hay alguno que no te produzca reacción. Las personas muy sensibles, sin embargo, deberían evitar todos los quesos.

Algunos yogures

A diferencia de la mayoría de los productos lácteos, el yogur contiene muy poca lactosa. Esto se debe a que el proceso de elaboración del yogur consiste en cultivar la leche con varias especies de bacterias, incluyendo el Lactobacillus acidophilus. Los lactobacilos digieren la lactosa, explican los doctores Mary Campbell y Dr. Shawn Farrell en su libro "Bioquímica". En muchos yogures, la actividad bacteriana habrá eliminado la mayor parte de la lactosa, si no toda, para el momento de su consumo, por lo que es posible que encuentres que hay marcas de yogur que puedes consumir aún siendo intolerante a la lactosa. Los tractos digestivos más sensibles, sin embargo, serán incapaces de tolerar cualquier yogur. Si notas que el yogur te produce malestares digestivos, evítalo.